29 de marzo de 2010

LA LAVADORA DE DIOS

Por Luis Fernando Mata

¿Has tratado de lavar un paño que está bien sucio y percudido?  Por más lavadora que tengas o que le eches ganas a mano, difícilmente quedará bien limpio y blanco.

Así hace con nosotros el SEÑOR, como con un paño bien sucio:  ÉL primero nos mete en su palangana de agua bendita y luego, le agrega detergente de su gracia.

Después de dejarnos remojando allí, por un tiempo, el SEÑOR saca ese paño humano y con sus propias manos lo restriega, con mucha fuerza; pero con amor, hasta dejarlo bien limpio y fragante... con aroma a Cielo!

27 de marzo de 2010

YO ENJACHO, TU ENJACHAS

Por Luis Fernando Mata

¿Se ha dado usted cuenta?  Ahora sobra esa gente que gusta de hacer mala cara y muecas de descalificación a los demás y por puro gusto:  esa es su afición y deporte.

Ahora lo normal es el "enjache", es decir, que la gente ande con  cara tensa y  ceño fruncido, enjachando y siendo enjachados por todas partes.

Es la CULTURA DEL ENJACHE en la que a diario competimos por ver a quien ganamos haciéndole la peor de las expresiones faciales.  Y es que entre peor cara nos hacen, peor cara les hacemos, hasta convertir nuestras calles y  aceras en una grotesca procesión de enjachadores, semejante a la de los personajes del vídeo "Thriller" de Michael Jackson.,

Con la  CULTURA DEL ENJACHE nadie gana, todos perdemos, incluso hay más de uno en el cementerio acausa de un simple "enjache".

Y es que esa cultura nació por los 60s, cuando alguien trajo aquí las primeras máscaras de Halloween y, posteriormente, en los 70s George Lucas y Steven Spielberg sorprendieron con  "STAR WARS"  y los personajes de su cantina.  Ah, y no olvidemos el advenimiento de teleseries como "Los Monsters" o los "Locos Adams", que dieron inicio a esa cultura de lo feo con personajes de caras siniestras y deformadas.

Luego la genialidad de Michael Jackson selló esa moda con "Thriller", video que en su tiempo rompió todos los records.

Desde entonces, creo, el ciudadano común empezó a imitar el aspecto demencial de esas caras horribles, intentando así llamar la atención  de quienes, incluso, los califican de "divinos".

Nadie sabe cuando, pero un día de tantos alguien, muy creativo, inventó y conjugó por primera vez el verbo "enjachar" en todas sus personas, para darle un carácter más oficial y hasta lingüístico, a lo que en un principio era un simple vacilón.

Lamentablemente, de tanto hacer muecas y practicar "enjaches", la gente empezó a acostumbrarse, al punto de no recuperar nunca más el aspecto lozano y normal de lo que fue su rostro.

Hoy día, un ejército de enjachadores profesionales pululan por las calles, atestan las cantinas, los bares,  los centros de recreo y hasta las iglesias, en donde, supuestamente, las personas deben mostrar su aspecto más distendido y alegre.

Para algunos hacer un "enjache" no requiere de gran esfuerzo, con sólo esa mirada de aspecto siniestro y esos dientes apretados, pómulos salientes y amoratados... "uyyyyy....  ¡Qué miedo!".

A la cultura del "enjache" podemos señalar la importante "contribución" de los políticos de turno con sus alzas en los productos de consumo básico, bajos salarios, desempleo, pobreza y pésimas carreteras. Ahh y ni qué decir del pésimo desempeño de las selecciones de fútbol, a excepción de la de Italia 90 y la Sub 17.
 
Hoy día y gracias al "enjache",  el grosero, el altivo y el maleducado, ignorantes del valor real de sus propias imágenes,  las destrozan a diario con tales actos.

Evita tu ser la pista de pruebas del enjachador:  no te le quedes viendo, ni le des argumento para que te enfrente como matón de pueblo: "¿QUÉ, QUE ES LA VARA MAE, TENGO MONOS EN LA CARA CARE.....?"

También, como consecuencia del "enjache", mucha es la gente que busca en nuestro rostro una sonrisa, un gesto suave de amor; pero lo que le damos es esa mueca de descalificación, ese gesto despectivo.

Si nos descuidamos, la CULTURA DEL ENJACHE sepultará en lo profundo del olvido la tradicional imagen, amable y festiva del tico con su "¡tuanis" y "¡pura vida!", transformándolo en un energúmeno de mirada feroz y puños apretados

Por eso sonríe, sonríe y sonríe, porque más vale un feo sonriente, que un super guapo con cara de limón agrio....(FIN)

14 de marzo de 2010

TENGO MIEDO... MUCHO MIEDO

ENTREVISTA





Por: Luis Fernando Mata

La chiquita se me perdió, le dije, se me ahogó en la hamaca y después la enterré. La sacaron los de la OIJ. Perdí la cabeza. Fue una cosa extraña. Por eso estoy aquí desde hace siete meses, encerrada, esperando a que me juzguen. Viera, tengo un miedo...
Aparte de esa chiquita que murió tengo tres hijos más: una de 13 años, que la tuve cuando yo tenía 12, ahora tengo 25. A esta me la quitaron estando muy pequeñita porque no creían que una güila pudiera cuidarla, otro de 8 años y uno de año y medio están con mi mamá.
Mi mamá vivía sola con nosotros allá en San Carlos. Tenía yo 5 años cuando se juntó con un señor que me faltaba al respeto. Después llegó otro padrastro que quería que yo anduviera siempre con él y me hacía lo que le daba la gana.
Un día, teniendo yo seis años me le escapé a este hombre y me fui donde mamá y lo acusé. Ella me dijo: ¡Qué mentirosa que sos!
Ella no creía y nunca hizo nada, se hacía la que no le importaba ¿Acaso no iba a ver los chilillazos? El me violó.
Yo tenía que estar despierta desde las 4 de la mañana, a las 5 debía levantarme y después me iba con mi padrastro. Mamá alistaba el almuerzo para los dos.
 Nos íbamos a limpiar fincas, él me asignaba un pedazo de terreno para que yo lo limpiara con el cuchillo. Ahí en el monte me hacía de todo y yo con seis años no hallaba qué hacer, no había a quien pedir ayuda en esas soledades.
Recuerdo que me pegaba con cables de electricidad. A los 11 años quedé embarazada de mi padrastro. Cuando él se dio cuenta le dijo a mi mamá que iría conmigo a hacer un mandado a San Ramón. Primero me llevó a coger café, luego a un lugar por Puerto Viejo, ahí me fue a meter.
 Para ese entonces todo el mundo tenía que ver conmigo porque yo era bonitilla, él se enojaba porque le decían suegro en todas partes. Contra él no podía hacer nada porque me tenía amenazada, era la mujer de él, me pegaba, llegaba borracho, me amenazaba con un cuchillo diciéndome que me iba a cortar la cabeza.
Faltaban 15 días para mejorarme cuando me llevó a Pital de San Carlos. Hasta ese momento no había tenido noticia de mamá. Me llevaron al hospital y allí me regalaron la chiquita. El siguió pegándome, se emborrachaba. A la chiquita me la quitaron, yo la quería mucho.
Cuando mi hija tenía 9 meses nos vinimos y recuerdo que en el camino unos hombres comenzaron a molestarlo, le decían "suegro", "me la cuida", y él se devolvió, lo vi agarrarse con dos de ellos, luego empezó a perseguirme como loco con un puñal como si yo tuviera la culpa.
Recuerdo que en mi congoja me metí en una casa de una muchacha que iba a ser la madrina de la chiquita, se la entregué y seguí corriendo porque debía huir de ese hombre. Por cuatro días anduve de un lado para otro sin saber donde estaba. Tenía yo 12 años.
Regresé a los dos meses, llegué y vi que la chiquita ya empezaba a caminar. Cuando me le iba a acercar para llevármela, los de la casa me dijeron: "como es eso, esa chiquita es de nosotros, usted es una güila y no puede cuidarla". Me fui llorando de ahí. Nunca les metí pleito, no la volví a ver. Creo que ahora tiene 12 o 13 años. Viera cómo he sufrido por ella.
Nunca he sido una muchacha mala, nunca he andado en vicios ni he sido mujer de muchos hombres.
Cuando mamá se dio cuenta de lo que ocurría puso orden de captura contra mi padrastro, jamás lo agarraron. Ahora él anda por ahí, solo, libre y yo aquí encerrada.
El padrastro ahora anda como perro por la calle y nadie le dijo nada. Un viejo de esos le echa a uno a perder la juventud y se valen del temor que uno les ha tenido por tanto tiempo.
Yo por dicha me le escapé y me fui para una casa, pasó el tiempo y a los 15 años me enamoré de un muchacho que vivía por Cutris, me fuí a vivir con él. Cuando quedé embarazada del chiquito que ahora tiene 8 años él no quiso hacerse responsable, recuerdo que me dijo "yo estoy muy jovencito para dejar embarazada a una mujer, ese niño debe ser de otro".
Hace dos años me encontré a un nica. El tenía tres guilas y yo tenía uno. Al tiempo nos nació otro que ahora tiene año y medio y...después esa bebé.
El a veces viene, lo hace cada 22 días, pero llega a pelear aquí, siempre me dice que estaba mejor cuando vivía solo.
Un día me fui a lavar y la chiquita se quedó sola en la hamaca. Cuando regresé le hice un chupón de agua de azúcar y la envolví bien. Para mi sorpresa después me la encontré ahogada, tenía la carita morada. Me asusté mucho, perdí el control, sentí miedo, mucho miedo de lo que pasaría cuando llegara el nica y solo atiné a enterrar a la chiquita.
En ese momento de seguro no estaba consiente de lo que hacía, escarbé, escarbé...después le dije al OIJ donde estaba. Usted sabe, son accidentes, yo no debía de estar aquí. No me han sentenciado. La chiquita no presenta maltratos, más bien yo estaba feliz con ella.
Mire, no me considero mala, no soy de fiestas ni bailes, no fumo ni tomo, me gusta la vida sencilla y no hago lo que otras aquí, que fuman marihuana y arman escándalos.
Sufro mucho por los chiquitos. Mamá es muy pobre, somos 7 hermanos y ahora ella está de nuevo embarazada.
¿Mi padre?. No se de él. Dice mamá que está en Nicaragua.
¿Leer La Biblia?, yo quisiera hacerlo, pero mire, no se leer ni escribir, a mi no me pusieron nunca en la escuela. A veces deseo saber leer porque sé que hay muchos libros interesantes. Pero, sin embargo, cuando esto salga publicado no se olvide de traerme la revista en la que usted escribe, tal vez alguien me la lea.
Del nica mis compañeras dicen que ese hombre no me merece. Pero él es la única manera de comunicarme con mamá, con él le mando plata, él me deja para papel higiénico y jabón. Aquí yo gano 600 pesos por quincena limpiando la escuela.
¿Que por qué no estudio en esa escuela?. Mire, ahí se estudia para sacar el diploma de sexto grado, pero no hay lecciones para los que no sabemos nada.
Ahora me tienen acusada de homicidio, al principio fue culposo, pero el abogado luchó para que se le calificara como simple. Viera qué miedo tengo, imagínese que si me condenan tendré que pasarme 15 años aquí...

3 de marzo de 2010

LA HUMILDAD ESTÁ EN EL CUELLO

EJEMPLO DE COMENTARIO PARA PERIODISMO II

Por:  Luis Fernando Mata

Un día de estos decidí buscar la cosa más humilde y a la vez más útil, tan importante como para no poder vivir sin ella y, mientras me alistaba frente al espejo, mis ojos chocaron de súbito con... el cuello. Ahí está me dije, "Oigannnn, lo encontréeee", grité; pero nadie me hizo caso y  es por eso que hoy lo cuento.

Toda la atención se la llevan la cabeza y el rostro; quizá también el cuerpo; pero a casi nadie se le alaba por su cuello. ¿Por su cuello? Sí, por su cuello.

Ante la belleza y la expresividad del rostro y la turgencia de los pechos... ¿qué tiene que decir o aportar el humilde cuello? Veámoslo en concreto: 

Una vez que alguien te sujeta fuerte por el cuello, la cabeza aunque quede libre, deberá ordenar la rendición al resto del cuerpo.

Para el condenado a la horca, el cuello será su último punto de contacto, con el mundo opresivo que abandona.

Se habla del "cuello de botella" así, despectivamente, para dar a entender que ahí todo se oprime, se estruja y se cuela.

Oiremos en algún momento del "cuello del útero"; pero muchos abandonaremos este mundo sin haber visto ninguno, salvo en láminas o en bocetos. 

En la Biblia se ensalza a la cabeza y se dice que CRISTO es la cabeza de la Iglesia, que el hombre lo es de su familia, pero y...  ¿qué pasó con el cuello?

Al cuello, o pescuezo se le oculta con bufandas, gargantillas, cuellos altos, de tortuga o se le usa de percha, cologándole collares y cadenas.

Aparte de eso  nadie se fija en el pobre cuello, a no ser que sea muy largo o exageradamente corto, con muchas arrugas, con mucha tierra o... perfecto.

Creo que el problema del cuello es que está en un sitio indefinido, o intermedio, en el que no es cabeza ni es cuerpo.  Un punto entre la vida y la palabra, un lugar incierto.

Aún siendo una parte tan humilde del cuerpo, sirve de soporte al edificio en que se produce el pensamiento, permite el fluir de la palabra; y es la puerta de ingreso hacia el resto (del cuerpo). Ahh, y deja espacio libre al sustento.

Te pueden cortar el brazo, una pierna o un dedo y seguirás viviendo; pero que nadie te corte el cuello.

El rostro es expresivo o tieso; la boca coqueta, chillona y fríbola o al contrario, recatada, silenciosa y discreta; pero... ¿y el cuello?

La personalidad del cuello es la de los grandes sabios y genios, la del servicio fiel, oportuno y discreto; pero sin elegantes poses, sin ruido... en silencio.

La actitud del cuello nos enseña más que el resto:  servir, servir y servir y luego callar, callar y callar...(FIN) 

14 de febrero de 2010

ASI ES LA VIDA

POR: LUIS FERNANDO MATA


DE LA EXPLOTACIÓN LABORAL

-A Toribio, un nica amigo mío, lo echaron del brete.

-¡Pobrecito! ¿Y qué hizo?

-Nada. Era un buen trabajador. Sólo que llegó otro nica y se ofreció por menos.

-Eso, mi hermanito, es competencia desleal entre paisas. Se está dando mucho ahora en Costa Rica, pero en esta vida todo se paga, va a ver, ahorita llega otro nica, se ofrece por menos y echan a ese otro.

-Pues me lo quitó de la boca, porque eso fue exactamente lo que pasó.

-¿Aún a ese echaron? ¿Llegó otro ofreciéndose por mucho menos?

-No. Ese llegó a trabajar gratis.

-Idiay, asi quien no. Un empleado de esos no lo va a conseguir a la vuelta de la esquina. ¿Pero a ese extremo hemos llegado?

-Así como lo oye. Pero el cuento no termina ahí, porque aún a ese nica lo echaron.

-¿Cómo? ¿Trabajando gratis?¡De seguro se jaló alguna torta?

-No, también era muy trabajador y responsable; pero llegó otro que no solo trabajaba gratis... además pagaba por trabajar.

-Ese patrón es un sinvergüenza, carebarro, seguro no ha pasado ni por enfrente del Ministerio de Trabajo.

-Al contrario, es uno de los asesores del Ministro. Y caete, aún a ese otro nica echó.

- Ya eso es el colmo, usted me está vacilando a mi. ¿Y qué hizo ese otro nica para que lo contrataran?

-No sólo lo contrataron, convenció al patrón de que lo dejara fijo.

-Idiay ¿que tuvo que hacer?

-Ese, además de trabajar gratis y pagar por trabajar, le consiguió una querida al patrón, le secuestró la suegra y después le aconsejó que no pagara el rescate.

-¡Ay juemialma! ¡Ese patrón sí que la agarró toda!

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El pleito

-Juepuña, ¡cómo está esa carajada en San José! Ahora no se puede ni salir.

-La inseguridad ciudadana está cada vez peor, con decirte que hasta a mi me asaltaron.

-¿A vos? Pero tanto hablar por teléfono y no me habías contado.

-¡Ydiay!, ahora verás, resulta que venía yo por la acera de la Merced, eran como las once de la noche y no me van saliendo de frente cuatro carajos...

-¿Y qué hiciste?

-Ah no, me paré macizo y a todos les di...

-¡A Carajo! ¡Qué arrecho!

-Ah si, a todos les di... a uno le di el celular... a otro la billetera... al tercero la gorra y al cuarto le di las gracias porque se conformó con las tenis que estaban bien feas.

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Oído en un autobus

-Mirá, ¿me prestarías un tucán?

-Ay muchacho, me decís a mi, que ando más quebrado que una galleta de soda en la bolsa de un borracho...

-No jodás, si un tucancillo no es nada para vos...

-¡Que va! Mirá, la doña me tiene que no levanto cabeza, apenas me agarra la billetera hasta ahí llegué... como le digo: «mujer, tené más cuidado, a estas alturas vos no sabés gastar la plata...».

-No. Gastar la plata si sabe esa vieja vagabunda... lo que no sabe es ahorrarla.

9 de febrero de 2010

Si a usted le da pena, o preocupa, decir en qué trabaja y desea cambiar de oficio, aquí tiene algunas sugerencias para mejorar el impacto de su... Curriculum Vitae.



1. Distribuidor Mayorista de Cigarrillos Genéricos (Vendedor de marihuana)
2. Ingeniero en Genética Bursatil (Falsificador de Billetes)
3. Ejecutivo de Cuenta de Esperanzas Financieras (Vendedor de lotería)
4. Gerente General de Micro Empresa de Alimentos Congelados (Vendedor de copos)
5. Experto en reciclaje y recolección de Materia Biodegradable (Recolector de basura)
6. Proveedor de Clientes VIP para Funerarias (Sicario)
7. Dr. Honoris Causa de la Universidad de la Vida (Desempleado)
8. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero de Calles)
9. Distribuidor de Productos Alternativos (Vendedor ambulante)
10. Abastecedor Logístico en Sitios de Alta Concentración (Vendedor de sanguches en el estadio)
11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de volantes)
12.Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón)
13. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)
14. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)
15. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)

11 de enero de 2010





Mi primera clase de spinning 

 

 

 

 








CRONICA





Por:  Jaime Bayly

Estaba estirándome en la cama el domingo en la mañana cuando
Sandra, mi amiga, me preguntó:

- ¿Por qué no vienes al spinning conmigo?

Había dormido bien y me provocaba sudar un poco, así que decidí acompañarla. Ella me advirtió que la clase sería fuerte para un principante como yo, pero me reí en su cara y le dije que sería un paseíllo para mí.

- Tu clasecita de spinning me va a servir de calentamiento antes de hacer mi rutina en el gimnasio -le dije, y ella apenas sonrió.

Confiado en mi buena condición física, me puse ropa deportiva y anteojos oscuros y, cargando una botella grande de agua, me dirigí al gimnasio dispuesto a estrenarme en la moda universal del spinning, un ejercicio que miles de mujeres y algunos hombres, subidos en sus bicicletas estáticas y pedaleando frenéticamente al ritmo de una música demencial, practican con una especie de devoción religiosa y celo fanático. Esto lo tenía muy claro antes de subirme a la bicicleta: el spinning no es un ejercicio más, es una secta peligrosa a la que no cualquiera puede pertenecer.

- Si te cansas y no puedes seguir, dejas de pedalear y te bajas de la bicicleta -me dijo Sandra cuando entramos al gimnasio.

- No me hagas reír, por favor- le dije, con una sonrisa arrogante.- Yo he jugado fútbol de chico, corro todos los días, mis piernas están entrenadas, ¿tú crees que no voy a poder montar bicicleta una horita?.

El profesor de spinning se llamaba Tony y era un muchacho bajito, musculoso y saltarín, uno de esos gringos perfectamente felices que todavía no se han enterado de que algún día se van a morir. Le entregué mi ticket número 6 y me dijo que cogiese mi bicicleta y la colocase en algún lugar frente a él. La maldita bicicleta pesaba una tonelada y no había cómo moverla de allí.
Estaba arrastrándome como un condenado para desplazarla cuando alguien me hizo notar que debía levantarla y hacer girar sus rueditas. Fue un buen consejo. Puse la bicicleta detrás de todos, me subí a ella, respiré hondo y tranquilo y eché un vistazo: seis jóvenes mujeres comenzaban a pedalear de espaldas a mí, y todas eran guapas y llevan poca ropa deportiva, especialmente una brasilera que había amanecido ese domingo con la feliz idea de hacer bikini-spinning, lo que me permitía la gozosa contemplación de su cuerpo y parte de su alma.

- Comenzamos bien el spinning- pensé, mirando las piernas estupendas de la brasilera, pedaleando con pleno dominio de la situación. Tony puso una música lenta tipo Enya para calentar, aplaudió con entusiasmo, gritó frases de aliento que juzgué exageradas e innecesarias y pidió que nos preparásemos para la posición número uno. Como yo, a mis 35 años, sólo conocía una posición para montar bicicleta, seguí pedaleando en mi posición uno (y única). La música era suave, las chicas estaban lindas, la brasilera montaba bici casi calata, Tony movía el cuello distraído como si fuese bailarín de Ricky Martin y yo, pedaleando seguro y ganador, pensaba:

- Me está gustando esto del spinning.

Entonces comenzó una canción algo violenta y la cosa se aceleró bastante, pero mantuve todo bajo control. Una música afiebrada invadió el gimnasio, sacudió los gigantescos espejos en los que nos veíamos reflejados, alborotó a Tony y las chicas y nos lanzó a pedalear como enloquecidos.

- Posición dos- gritó Tony, y como no le hice caso y seguí en mi posición única, se bajó de su bicicleta, se acercó a mí con un airecillo condescendiente y me dijo que la posición dos consistía en montar bicicleta sin apoyar las posaderas, es decir casi parado sobre los pedales. Obedecí sus instrucciones y empecé a pedalear como lo hacían él y las chicas, y a partir de ese momento mi vida cambió dramáticamente y para siempre. Si el personaje de conversación en la Catedral me preguntase:

- ¿En qué momento se jodió tu vida?

Tendría que decirle:

-Cuando pasé a la posición dos y pusieron la versión trance de American Pie cantada por Madonna.

Porque así fue: apenas habían pasado diez minutos y ahora yo pedaleaba de pie como si estuviese escalando el Himalaya en bicicleta y mi esmirriado cuerpo de trabajador intelectual empezaba a bañarse en sudor y la gorrita se me caía al piso (y con ella mi orgullo) y Tony el instructor me gritaba que pasase a la posición tres y que pedalease más rápido y yo con la mirada clavada en el reloj sólo tenía un pensamiento acosándome, flagelándome:

- ¿Cuánto falta para que termine esta pesadilla?

Pero el reloj parecía detenido: juro que no se movía. Entretanto, mi corazón saltaba, mis piernas se hamacaban, mi optimismo caía al suelo en forma de sudor y el espejo me devolvía la figura de un hombre que pedaleaba con tanta torpeza como angustia, sabiendo que esa estúpida clase de spinning podía acabar con su vida y sus más dulces ambiciones. Miré a Sandra: sonreía fresquita desde su bicicleta, pedaleando a mil por hora como toda una profesional.

Juré que no pararía de pedalear, aunque tuviesen que sacarme muerto...
Mi orgullo estaba en juego. No permitiría que Tony y su secta de fanáticas me humillasen. Pasé a la posición tres y empecé a descargar mis últimas energías en esos pedales imposibles. Vi el reloj. Sufrí entonces mi primer mareo: ¡faltaban cuarenta y cinco minutos para terminar, y yo estaba a punto de desfallecer!

- Eso me pasa por no ir a misa -pensé, jadeando como un enfermo terminal-. Voy a morir hoy domingo haciendo spinning. Pensé que mirar a la brasilera semidesnuda me devolvería los bríos perdidos, así que desvié la mirada hacia ella, pero gruesas gotas de sudor caían sobre mis achinados ojos, nublando mi visibilidad y empañando de paso mis lentes. Casi no podía ver.

Mi cara era un asco de sudor, una mueca agónica, la angustia del que siente cerca el final.

Cuando se cumplió la primera media hora, el panorama era poco alentador: no sólo sudaba a chorros, me temblaban las piernas, mi corazón bailaba un mambo taquicárdico y yo no podía ver, sino que además, para agravar las cosas, empecé a toser convulsivamente, una incesante mucosidad comenzó a descender por mis orificios nasales y noté un dolorcillo alarmante en la zona baja posterior, allí donde descansaba mi humanidad en la posición número uno.

Dicho de una manera más cruda: me dolía tanto el trasero que ya no podía sentarme y sólo lograba pedalear en las posiciones dos y tres, que desgraciadamente eran las más extenuantes. Tony cometió entonces un grave error: acallando por un momento sus chillidos de felicidad ciclística, bajó de su máquina, caminó hacia mí y se permitió criticarme (con ánimo seguramente constructivo). Me dijo que debía pedalear más rápido, no apoyarme tanto en mis brazos y encorvar más la espalda para que todo el peso de mi cuerpo recayese sobre mis estragadas piernas.

-Más rápido, más rápido -me gritó, sin advertir que estaba a punto de desmayarme.-

Reconozco que perdí el control y pidodisculpas por ello. Tony no merecía que lo mirase con tanto odio empozado y que le mentase la madre mentalmente. Tan turbia y amenazadora fue mi mirada, que se marchó a su posición de líder y dejó de mirarme.

- Si voy a morir haciendo spinning, al menos déjame que muera pedaleando a mi ritmo, gringo malnacido -pensé, y ahora pido disculpas por ello.

Tony se vengó porque puso unas canciones trance violentísimas, vertiginosas, al lado de las cuales las del rapero Eminem parecían baladas de amor, pero yo no me dejé intimidar y, alentado por una mirada afectuosa de Sandra, empecé a dominar las posiciones uno, dos y tres y sentí de pronto el inesperado vigor de un segundo aire.

Pensé que lo peor había quedado atrás cuando súbitamente mi pierna izquierda dejó de moverse, se trabó y, por mucho que insistí en seguir pedaleando al ritmo de la música trans, mi cuerpo se enzarzó en un nudo con los pedales porque, maldición, los pasadores de mi zapatilla izquierda se habían enroscado con la bicicleta y mi insistencia por seguir haciendo spinning heroicamente provocó lo que ahora narro con dolor: mis pasadores, mi zapatilla, el pesado armatoste de hierro y yo mismo caímos al suelo húmedo de sudor. Como si nada hubiese pasado, las lindas chicas siguieron pedaleando ensimismadas y sólo Tony se acercó preocupado, me ayudó a levantarme, me dio permiso para tomar agua (juro que me dio permiso para tomar agua: por eso digo que el spinning es una secta peligrosa que quiere apoderarse del mundo) y me preguntó si quería sentarme a descansar.

- No -le dije, empapado en sudor, moqueando, los anteojos empañados, sin una zapatilla-. Voy a seguir hasta el final.

Y así fue. Terminé mi primera clase de spinning sin dejar de pedalear. Orgulloso, bajé de la bicicleta, respiré hondo y sentí que la pesadilla había terminado.

- Ahora suban las piernas encima del timón y estírense- gritó Tony, y yo lo miré con todo el odio del que fui capaz, y luego me estiré malamente sobre ese charco de sudor en el que había perdido mis mejores energías dominicales. Al salir, Sandra me felicitó y me preguntó si quería hacer unos abdominales. No le respondí. Ha pasado una semana y todavía no le hablo. Tampoco puedo sentarme: por eso escribo estas líneas de pie.